
Me despierto en la playa, de madrugada, buscando algún rasgo en el cielo de su despertar, pero el negrísimo azul no encuentra color entre las nubes violetas. La furia de los despertadores todavía dormía bajo los graneros y el viento parecía detenerse con cada oleada.
Respiro. Respiro mientras pienso si sentarme o caminar, pero mi respiración se apodera de todo y me entretiene en mi indecisión. El mañana se convierte en ahora y las nubes mantienen su incoloro resplandor ante mis pupilas, que indefensas afrontan el color de lo que ven sin infundir ni una mezcla de imaginación. Sin colores ni aire pierdo el control y escucho la sonora inundación de las olas en descanso; el silencio también invade mis sentidos y esa música desaparece entre las cenizas de los muertos.
Fragilidad (Sting) en la voz bellísima de Pedro Aznar
http://www.youtube.com/watch?v=wQPsdcm4VMA&feature=related
Ma, ana ya la sangre no estará
Al caer la lluvia se la llevará
Acero y piel combinación tan cruel
Pero algo en nuestras mentes quedará
Un acto así terminará
Con una vida y nada más
Nada se logra con violencia
Ni se logrará
Aquellos que han nacido en un mundo así
No olviden su fragilidad
Lloras tu y lloro yo
Y el cielo también, y el cielo también
Lloras tu y lloro yo
Que fragilidad, que fragilidad
El tacto de la arena surgía entre mis dedos como la magia entre el espectador feliz, serena y llena de fuerza. Algo me llegaba, incluso esa fuerza del viento que antes no llegaba a mis oídos, ahora tiembla en mí y me convierte en débil, pero vivo. ¿Será mejor que nada?
Me debilito ante la felicidad del frío que me invade. La arena se moja de vida y mis piés sienten el oleaje como si la luna en primera persona hubiése bajado a explicarle el sudor del agua fría que por allí dejó de correr milenios atrás. O eso parecieron entender ellos, que saltaron hacia mí con deseo de dar ese paseo lunar por una playa desierta de sentidos pero llena de emociones.
O no entiendo nada o será que a pesar de los puntos suspensivos...vivo.





